Roberto Carlos Almanza Santoyo es mucho más que un nombre en el mundo del tequila premium. Como embajador de marca y bartender de espectáculo de Padre Azul High Premium Tequila, se ha ganado un lugar fijo en el sector. Pero tras su éxito se esconde una historia de vida impresionante que lo lleva del norte de México a las vibrantes discotecas de Cancún y hasta Viena.
Infancia y primeros años en México
Nacido en San Luis Potosí, a unas doce horas de la frontera con Estados Unidos, Roberto creció en un hogar con su abuela, su madre y sus dos hermanas. El estrecho contacto con su familia y las reuniones familiares habituales tras la misa del domingo marcaron su infancia. Aunque no conoció a su padre hasta los 11 años, este le dejó una huella duradera.
Formación y primeros pasos en la hostelería
Roberto fue a un colegio privado donde aprendió inglés, algo que todavía hoy agradece a su madre. Con 11 años empezó a trabajar en la cantina de su padre (para quien se lo pregunte: es un bar típico mexicano) y descubrió su pasión por la hostelería y la coctelería. A pesar de trabajar en la cantina, siguió con sus estudios.
A los 15 años consiguió, a través de un amigo, su primer trabajo en una discoteca local, donde trabajaba los fines de semana y ganó su primer dinero. Roberto era todo un chico para todo: además de la discoteca, tuvo muchos otros trabajos, entre ellos peluquero canino, carpintero y responsable de un negocio de reciclaje.
El atrevido salto a Cancún
Su pasión por la hostelería lo llevó a estudiar Turismo y Gastronomía, pero lo dejó tras tres semestres. Decidió de forma espontánea mudarse a Cancún con un amigo, donde empezó de cero. Viviendo en un piso compartido y saliendo adelante con distintos trabajos, Roberto tenía un objetivo claro: trabajar en la mejor discoteca de la ciudad, Coco Bongo.
Empezó como chófer y aparcacoches y aprovechó ese puesto para hacer contactos con los jefes de la discoteca. Al cabo de un tiempo, consiguió por fin un codiciado puesto como barback en la discoteca. Pero el destino tenía otros planes: en 2006, el huracán Wilma azotó la región y destruyó el club. Roberto decidió quedarse y ayudar en la reconstrucción, un momento que describe como uno de los “momentos mágicos” de su vida.
Carrera y retos personales
Tras la reconstrucción de Coco Bongo, Roberto fue ascendido a jefe de barra. A pesar de su juventud y de la gran responsabilidad, superó los retos y aprendió mucho sobre gestión y sobre las dinámicas de un bar. En esa época también conoció a su primera mujer, una azafata austriaca. Se casaron y, tras un tiempo juntos en México, se mudaron a Austria.
El traslado a Austria fue un gran cambio para Roberto. Sin permiso de trabajo y sin saber alemán, tuvo que abrirse camino desde cero. Pero su pasión y su constancia dieron fruto: encontró trabajo en el bar Manolos de Viena, donde trabajó durante 13 años e hizo muchos amigos.

Luis Morales, jefe de barra de Manolos, y Roberto
Entre ellos estaba su compañero de allí y hoy artista urbano de renombre internacional Luis Morales, de Perú. Esta es la historia paralela por la que Luis llegó a Padre Azul y acabó enriqueciendo con su arte la Artist Edition 2023. Junto a Roberto, recorre muchos eventos y aporta con su arte al sello de Padre Azul.
En esa época también conoció a su segunda mujer, madre de su hija.
El ascenso en Padre Azul
Durante su etapa en el bar Manolos, Roberto conoció a Adriana, la mujer del fundador de Padre Azul, HP Eder. Manolos fue uno de los primeros bares del mundo en tener tequila Padre Azul. Durante la pandemia del coronavirus cambiaron muchas cosas, y a Roberto le ofrecieron la oportunidad de trabajar como embajador de marca de Padre Azul. Desde entonces se ha convertido en un miembro importante de la familia Padre y está estrechamente ligado a la marca.

Roberto y Adriana Alvarez Maxemin
Una mirada al futuro
Roberto ha superado muchos retos en su vida sin perder nunca su pasión ni su entrega. Sin embargo, el “momento mágico” más importante de su vida privada fue el nacimiento de su hija, algo que lo conmovió profundamente y le dio una nueva perspectiva de la vida.
Roberto Carlos Almanza Santoyo es un ejemplo vivo de cómo se pueden lograr grandes cosas con trabajo duro, pasión y ganas de arriesgar. Su historia inspira y demuestra que es posible seguir tus sueños y alcanzar el éxito a pesar de la adversidad.

El fundador HP Eder con Adriana, Roberto y Fidel Salas (director de ventas)
¡Muy pronto, más people of Padre! ¡No te lo pierdas!
COMO SIEMPRE: ¡BEBE CON RESPONSABILIDAD y disfruta de muchos momentos #magic!
Saludos,
La familia Padre
